¿Podrá una novela casi olvidada revelar las claves de una lucha histórica? ¿Y qué ocurre cuando sus escenas de ficción encuentran eco en la vida real del hombre que inspiró a la autora? En Mito, Política y Literatura entre los Ashaninka (1968-1975), el antropólogo Eduardo Fernández nos conduce por un territorio donde la literatura, los testimonios y el análisis antropológico se encuentran en un diálogo sorprendente. Su obra, ambiciosa y singular, se estructura en tres capas: una novela de rescate editorial, un testimonio imprescindible y un ensayo que ilumina las conexiones profundas entre ambas.
Primera parte: La novela
El viaje comienza con el rescate editorial de Un romance en San Ramón de Pangoa (1969), firmada bajo el enigmático seudónimo de Catalina Ivanof. La historia se desarrolla en los años convulsos del gobierno de Velasco Alvarado y la aparición del SINAMOS. En sus páginas irrumpe Moisés Gamarra —también llamado Kecisate Atahualpa—, un personaje ashaninka cuyo destino se enlaza, casi sin fisuras, con el de su propio pueblo. ¿Estamos ante un simple ejercicio de ficción literaria, o frente a una crónica?

Segunda parte: El testimonio
El libro toma un giro decisivo al revelar las memorias del hombre real detrás del protagonista. Bajo su verdadero nombre, Kecisate Atahualpa (1945), Moisés Gamarra reconstruye con lucidez los episodios de su vida. Sus relatos son un acto de resistencia: la confrontación con el SINAMOS, el choque con las misiones adventistas y la defensa constante de su territorio. Aquí, la realidad no solo confirma la ficción: la sobrepasa, la amplía y la resignifica.

Tercera parte: El ensayo que enlaza los hilos dispersos
En la sección final, Eduardo Fernández despliega su mirada antropológica para unir los fragmentos: la novela de Ivanof, la biografía épica de Kecisate y los procesos históricos que transformaron la vida de los pueblos ashaninkas. El resultado es un tejido amplio y minucioso que revela una historia compleja de luchas, defensas y decisiones asumidas por las propias comunidades indígenas para proteger su destino colectivo.
Un aporte revelador de esta parte es el rescate de las fotografías de Kecisate tomadas en los años setenta, procedentes del archivo Blomberg. Estas imágenes —que muestran a un Kecisate joven y firme en su defensa— dialogan con recortes hemerográficos igualmente significativos, donde la prensa de la época lo desconocía como líder legítimo e incluso lo daba por muerto.
La difusión de la obra
Un logro destacable fue que, para la presentación del libro, Eduardo Fernández consiguió llevar a Kecisate Atahualpa a la ceremonia de lanzamiento en Lima. Allí, ante el público, Kecisate compartió sus testimonios y permitió algo excepcional: escuchar de su propia voz la historia que inspiró la novela y que da fundamento a toda la obra.

Como parte de la difusión —y siguiendo la ruta de su anterior libro Un día vendrán los wiracochas y te harán sus esclavos—, Fernández recorrió nuevamente Pampa Michi, Satipo y San Ramón de Pangoa. Regresó a los escenarios donde surgieron tanto la ficción como la resistencia real, llevando el libro a las mismas comunidades que protagonizan estas memorias y estas luchas.

El resultado es un encuentro excepcional entre mito, política y literatura: una novela redescubierta, un testimonio vital y un ensayo riguroso que convergen para iluminar una de las historias de resiliencia cultural más intensas de la Amazonía peruana.
Mito, Política y Literatura entre los Asháninka informa: conmueve, interpela y nos invita a replantear todo lo que creíamos saber sobre la ficción, la memoria y la lucha indígena.


